Matt Fitzpatrick busca un U.S. Open desafiante en Shinnecock Hills, priorizando greens secos y firmes. El World Number Four llega con gran confianza tras resultados estelares y mejoras técnicas.
El U.S. Open en Shinnecock Hills promete ser una prueba de fuego, y el actual World Number Four, Matt Fitzpatrick, no quiere que sea de otra manera. El talentoso inglés ha expresado su deseo de enfrentar unos greens tan secos y firmes como sea posible, buscando un desafío que recompense la paciencia, la disciplina y una gestión de campo impecable. “Para mí, personalmente, quiero que se ponga lo más seco y firme posible, como lo hacen los U.S. Opens, y ver adónde nos lleva eso”, afirmó.
Fitzpatrick, quien terminó empatado en la 12ª posición en Shinnecock en 2018, insiste en que el campo revela su verdadera grandeza bajo condiciones difíciles. A pesar de su actual aspecto más verde y los pronósticos de humedad, el golfista prefiere un escenario donde la habilidad de control de la bola prevalezca sobre los “festivales de birdies”. “No creo que sea tan agradable tener que… por ejemplo, en el hoyo 11 de hoy, el viento sopla de izquierda, y he chip-in un hierro 5. Si no hay viento, podrías estar golpeando un hierro 9 o lo que sea. Para mí, es más una prueba de controlar tu bola si hay viento, si está firme”, explicó, defendiendo la dificultad del campo en ediciones pasadas.
La confianza de Fitzpatrick llega en un momento cumbre de su carrera. Tras un segundo puesto en el RBC Canadian Open la semana pasada, aterriza en este Major con una racha envidiable que incluye tres victorias en el PGA Tour y una posición histórica en el Official World Golf Ranking. Su consistencia es notable, sin haber fallado un corte desde abril del año pasado. Este rendimiento sostenido se debe, en gran parte, a la estrecha colaboración con su equipo, destacando las mejoras significativas en su juego con los hierros, un aspecto técnico clave bajo la guía de Mark Blackburn.
“Mi swing con los hierros es muy diferente a lo que era en el pasado, y ese ha sido el mayor cambio este año”, comentó Fitzpatrick. Estas mejoras le han brindado más oportunidades de capitalizar sus buenos días con el putter. El U.S. Open de Shinnecock Hills no solo será una batalla contra el campo, sino también una prueba del temple y la estrategia de uno de los jugadores más en forma del golf mundial.