Brooks Koepka cambia a Scotty Cameron Fastback 1.5 en el CJ Cup Byron Nelson, su cuarto putter buscando mejorar su deficiente rendimiento en el green.
El campo del TPC Craig Ranch en McKinney, Texas, se convirtió en el epicentro de un nuevo capítulo en la saga de Brooks Koepka y su incesante búsqueda de la perfección en el green. Antes de iniciar su participación en The CJ Cup Byron Nelson, el golfista estadounidense, cinco veces campeón de Major, confirmó a los medios de comunicación un nuevo cambio de putter, evidenciando una vez más su frustración con uno de los aspectos más críticos de su juego. "Bueno, yo no lo saco a colación, ustedes sí", respondió Koepka con una mezcla de resignación y sinceridad cuando fue interpelado sobre sus problemas con el putt desde su regreso al PGA Tour este año.
La confesión no fue menor. Koepka reveló que esta semana volvería a un Scotty Cameron Fastback 1.5, abandonando así dos modelos diferentes de TaylorMade Spider que había utilizado recientemente. "Cambié de putter de nuevo esta semana por algo que siento que se libera por sí solo, algo con lo que he estado luchando un poco, y siento que definitivamente se libera un poco", explicó el golfista, detallando la motivación técnica detrás de su decisión. Este nuevo modelo de Scotty Cameron incorpora un pequeño "slant neck" o cuello inclinado, diseñado específicamente para promover la rotación de la cara que Koepka busca para mejorar su golpeo. Es una configuración similar a la que utilizó el año pasado en el Irish Open, sugiriendo un retorno a una sensación conocida y quizás más cómoda.
El historial reciente de Koepka en los greens es una anomalía para un jugador de su calibre. Desde su retorno al PGA Tour proveniente de LIV Golf, las estadísticas de "Strokes Gained: Tee to Green" lo sitúan entre los siete mejores jugadores del circuito, una prueba fehaciente de su excepcional habilidad para golpear la bola. Sin embargo, una vez en las superficies de putting, la historia es drásticamente diferente. Koepka ocupa el puesto 141º en "Strokes Gained: Putting", perdiendo casi medio golpe frente al campo en los greens. Esta dicotomía ha sido una constante en su corto tiempo de vuelta en el Tour, con el putter convirtiéndose en el talón de Aquiles de su arsenal.
La volatilidad en su elección de putter es un testimonio de esta lucha. La temporada comenzó con su habitual Scotty Cameron Teryllium Tour Newport 2. Sin embargo, el primer cambio significativo ocurrió en el WM Phoenix Open, donde optó por un TaylorMade Spider Tour X. Tras un presunto incidente en el que rompió ese putter durante su T11 en el Myrtle Beach Classic, Koepka fue visto probando varias cabezas de Scotty Cameron, incluyendo un modelo similar al Phantom 9.5R de Cameron Young, con una línea de visión completa, en el Aronimink Golf Club, previo al PGA Championship.
Es importante señalar que la influencia de Cameron Young en las elecciones de putters de otros profesionales del Tour no es un fenómeno aislado. El mismo Justin Thomas había solicitado un modelo similar la semana anterior en el Truist Championship. La lógica de "seguir la mano caliente" a menudo prevalece en el golf profesional, donde la confianza y la mimetización con el éxito de otros pueden ser contagiosas.
A pesar de las pruebas con el Phantom 9.5R, el putter personalizado de Koepka con un inserto de Teryllium (el mismo que utilizó en sus victorias en el PGA Championship en un estilo blade Newport) no llegó a su bolsa. En su lugar, en Filadelfia se decantó por un TaylorMade Spider Tour V, equipado con un hosel "L-Neck" (plumbers) extendido, diseñado para reducir el "toe-hang" o la caída de la punta, buscando así una cara de putter que permaneciera más cuadrada durante el golpe. A pesar de este ajuste, los resultados en el Aronimink no fueron los esperados: Koepka terminó la semana en el puesto 63º en "Strokes Gained: Putting" entre los 82 jugadores que superaron el corte, una cifra que subraya la persistencia de su problema.
Ahora, en el TPC Craig Ranch, la esperanza reside en el retorno al Scotty Cameron Fastback 1.5. La elección de un cuello inclinado ("small slant neck") busca precisamente la rotación de la cara que Koepka siente que le falta. Este vaivén de marcas y modelos, de geometrías y equilibrios, es un claro indicador de la profundidad de su dilema. Cada cambio es un intento de resetear su confianza y encontrar esa sensación elusiva que diferencia un buen putt de uno inconsistente.
Como agente libre de equipamiento, Koepka ha expresado su satisfacción con el resto de su bolsa, aunque el putter sigue siendo la excepción. "Solo tener más acceso a todo, creo, ha sido una gran ventaja", afirmó. "No voy a hacer demasiado de eso. Sé que sigo cambiando el putter prácticamente todas las semanas, pero en cuanto al resto del equipamiento que tengo, estoy muy satisfecho con él. Estoy muy, muy contento con él". Esta libertad le permite explorar opciones sin ataduras contractuales, algo que puede ser una bendición y una maldición a la vez: más opciones, pero también más tentaciones de buscar la solución mágica en el hardware.
Mirando hacia el futuro, Koepka no descarta seguir experimentando. Mencionó la posibilidad de probar nuevas maderas durante la temporada baja, como el "mini driver", un palo que, según él, parece ser exclusivo del PGA Tour. "Tal vez durante la temporada baja empiece a hacer un poco de pruebas porque ahora todas estas opciones están disponibles", añadió Koepka. "Como el mini driver, ni siquiera — no quiero decir, pero es algo así como — se siente como un palo del PGA Tour porque nunca lo vi hasta quizás a finales del año pasado. Vi a tipos golpearlo. Solo está aquí. No he visto a muchos otros tipos usarlo". Esta declaración final resalta su mentalidad abierta hacia la tecnología, pero también subraya el enfoque implacable en resolver su problema más apremiante: el putter. La crónica de Koepka y su putter es, en esencia, la historia de un campeón incansable en busca de la pieza final del rompecabezas de su juego.